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Primer Domingo del Mes de Baba (mes copto):
El encuentro del Señor Jesucristo con la Humanidad seca incapaz en la persona del paralítico
El encuentro con el paralítico representa el encuentro de Dios en la persona del Hijo del Hombre con la Humanidad paralítica que no puede mover. Es el primer encuentro del Señor Jesucristo con toda persona cuando está en su completa incapacidad de hacer la justicia. Pues el pecado paraliza el alma, el espíritu y el cuerpo. El primer problema de la Humanidad es el pecado.
El Salmo de la oración de la víspera: "Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación" (Sal.67.1-2). El hombre espera la misericordia de Dios, pues resplandece su rostro sobre nosotros que estamos sentados en tinieblas. También pide el conocimiento del camino de Dios en la tierra y en todas las naciones su salvación.
La respuesta de esto está en la lectura del Evangelio de la víspera: "Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer ." (Mt. 14.16). Dadles, es un order con el poder del Hijo para dar alimento a toda la Humanidad, que no es de sus posibilidades ni de su conocimiento sino es una donación del Padre.
Las lecturas de la oración de la mañana reflejan el estado de la Humanidad sedienta a la salvación de Dios, que espera la aparición de su gloria, pues vemos que el Salmo de la oración de la mañana dice: "Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti,... Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario". (Sal. 63.1-2). Con el mismo grado que Dios tiene sed para encontrarse con la Humanidad, también la Humanidad es sedienta para encontrarse con Dios, por eso le busca de madrugada. El encuentro en el santuario es en la Eucaristía para ver su gloria en su encarnación, su cruz y después en su resurrección, su ascensión al cielo y su sentada a la diestra del Padre.
La lectura del Evangelio de la misa; es el encuentro del Señor Jesucristo con el paralítico. Tal encuentro explica el arreglo de Dios El Padre a la creación incapaz de mover; al encontrarse con el Hijo para obtener la curación. Hay obstáculos que impiden este encuentro. Pues Dios envia su ayuda al hombre, cuando está en su completa incapacidad de movimiento, en el sitio de su dolor, para que sea llevado a El. Dios arregla el asunto de toda nuestra salvación enviando a su Hijo al mundo para que nos lleva por él hacia él. En Jesucristo estamos puestos delante de Dios.
Hay cuatro obstáculos que impiden la llegada al Señor Jesucristo. El pecado pone al hombre en un estado de parálisis espiritual completo que impide el movimiento para poder llegar al Señor Jesucristo. El estado de parálisis nos pone sobre el lecho de la pereza pues continuamos en el pecado como resultado de la desesperación. Cuanto al tercer obstáculo es la opinión de la gente, que están a la puerta ni entran ni dejan entrar a los que están entrando a la presencia del Señor. El cuarto obstáculo es el techo de la soledad que separa entre mi y el Señor Jesucristo una separación completa impedimenta.
Por eso Dios nos envia cuatro hombres fuertes para cargar al enfermo y ponerle delante de él, y para solver los cuatros obstáculos. El primer hombre es el desvelo de la consciente que ocurre al hombre pecado con la visita de gracia a él de vez en cuando. Y cuando sordamos nuestras orejas para no oir, nos entrega al segundo hombre fuerte que es las tentaciones que nos soplan, pues gemimos en nosotros. Pero Dios el piadoso no nos deja a las tentaciones solos, pues la palabra de Dios – que es el tercer hombre – nos oye la voz del Señor Jesucristo llamando a la puerta con la tentación y nos lleva. La cuarta fuerza que levanta a los almas y los carga es la obra de gracia que enciende nuestros almas con el amor de Dios.
Los cuatros hombres llevaron a cabo cuatros obras de muchas referencias. La primera obra es que cargaron al paralítico con amor donde estaba el Señor Jesucristo. Pues la energía motiva es el amor de Dios. Cuando se chocaron con la multitud y sus tropiezos a la puerta, con la fe le subieron encima de la casa, por el tejado, "Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" (Jn. 11.40). Cuando se enfrentaron con el tejado del pecado, el obstáculo separador entre nosotros y el Señor Jesucristo, le descubieron con la sinceridad con el alma y el denuedo con el derecho del Señor Jesucristo y el reconocimiento a él, para que su rostro resplandecza sobre nosotros y que tenga misericordia de nosotros. Después de esto, tienen que llevar a cabo la cuatra obra; es de bajar al enfermo delante del Señor Jesucristo con la esperanza.
Pero para bajar al paralítico delante del Señor Jesucristo tuvieron que utilizar cuatro cuerdas. La primera de estas cuerdas era el arrepentimiento y sus sinceras lágrimas. El arrepentimiento nos presenta delante del Señor Jesucristo directamente a través la oración. En la palabra de Dios nos encontramos con el Señor Jesucristo y reconocemos su voluntad. En la Eucaristía miramos su encarnación, su cruz, su resurrección, su ascensión y su sentada a la diestra del Padre con su cuerpo que lleva el secreto de la iglesia.
En el encuentro oyerás cuatro ordenes: "tus pecados te son perdonados" (Mr. 2.5), una antecedente necesaria para la curación del alma primero, "Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa" (Mr. 2.10-11). Después dice: "Levántate" "Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo." (Ef. 5.14). Lleve tu lecho de desesperación y la pereza en que yacías. Y vuélvete a tu casa, y cuenta "cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti" (Mr. 5. 19).



